La vida misma y la fantasia …

Un dia divertido…

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Me gustaría poder publicar y contar que he tenido un dia divertido, pero es que no llega el jodio jaja, creo que lo divertido que me pasa lo creo yo, por ejemplo cuando doy mis paseos por el campo y hay u na pequeña rama en el camino y yo digo : Ohh un obstáculo ja ja y saltó como si fuera un tronco de árbol gigante y mi perro me mirá como si estuviera loca, que muchas veces yo tambien creo que estoy loca. Estoy intentando poner una fotografía en esta entrada pero no hay forma, estoy con el móvil y es que no doy pie con bola o como se diga… Acabo de escuchar un crujido raro… Joer ja ja son mis tripas ja ja en fin, a lo que iba. Me gustaría. Escribir de un dia divertido pero es que no tengo ningún y cuándo parece que lo va a ser algo pasa y lo jode. El sábado parecía que iba a ser un dia genial, apesar de que tenía algo de sueño por que me acosté a las dos y pico de la madrugada y me tocó madrugar, pero me sentía feliz por que parecía que iba a ser un dia especial, pero terminó siendo sólo un dia tranquilo, con algún chasco que otro, que estuvo bien, prefiero un dia así que un dia asqueroso ja ja ja pero yo quería un dia especial y divertido, pero nada, está visto que se hacen de rogar. Sigo intentando poner una imagen pero no hay forma… FELIZ LUNES. ininaescribmovdibujo

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2 comentarios

  1. carmensimplemente

    Pues todo es proponérselo niña y ese día llega!!
    No sé porqué no puedes poner imágenes te refieres en las entradas?

    13 mayo, 2013 en 16:06

  2. Kendra recogió las ollas a toda prisa, corrió hasta su fardo de ropa y lo cogió como pudo. No es que todo junto pesara demasiado, pero no lo llevaba cogido de la mejor manera y le faltaban manos. A lo lejos oyó pasos precipitados, todavía dentro de la casa. La niña corrió todo lo que pudo hacia el bosque. Cuando estaba a medio camino volvió la cabeza y vio como el hombre calvo salía corriendo por la puerta principal. Detrás suyo una mujer regordeta se asomó a la puerta mientras se secaba las manos en el delantal. El hombre no paraba de gritar a la niña que se detuviera. Kendra sentía que el corazón se le iba a salir por la boca. El hombre corría más que ella, pero la niña le sacaba bastante ventaja. Parecía que no llegaba nunca al bosque y llevaba el fardo tan mal cogido que amenazaba con caerse en cualquier momento.

    14 mayo, 2013 en 23:39

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