La vida misma y la fantasia …

Mi dulce otoño.

   El día esta frío hoy.

 

 Me asomo a la ventana para observar la calle y me embriaga esa sensación  que tanto me gusta de sentirme asalvo conmigo misma y en silencio.

 

En la calle se agolpan   montones de hojas secas que  tras ser impulsadas por el viento  acaban  aplacadas por los obstáculos de la calle.

 

De repente el viento enloquece y con su furia levanta los montones de hojas  formando un remolino que gira y sube  asta lo más alto.

 

De repente el viento cesa en su intento de  llevarlas hasta el cielo y las hojas  se deslizan  suavemente asta el suelo de nuevo.

 

Descansa para  comenzar de nuevo  a soplar y esta vez  comenzara una carrera con ellas a ver quien llega antes al final de la calle.

 

Y sonrío, me gustaría estar  hay abajo  para sentir el viento.

 

Me abrigo  y salgo a la calle. Apenas hay gente  por que el frío  se nota con fuerza en el rostro.

 

El viento comienza a soplar con fuerza y  hace girar al  pequeño montón de hojas que  esta enfrente de mí.

 

Miro a ambos lados de la calle,  no hay nadie cerca  asi que  corro hacia  el remolino para sentirme parte de el.

 

Pero  el viento para y las hojas caen antes de que  yo pudiera alcanzarlas.

 

 

El viento sopla de nuevo y las hojas comienzan a subir, corro para alcanzarlas antes de  que  pare el viento, pero cuando ya estoy casi dentro el viento cesa y las hojas caen al suelo.

 

Parece como si el viento jugara conmigo.

 

 Sigo caminando  y mirando las hojas del suelo. Me invaden  unas ganas  tremendas de agacharme y coger un gran   puñado de hojas del suelo y lanzarlas con fuerza hacia en el cielo.

 

Pero antes de poder hacerlo el viento enloquece  y me lanza las hojas  a la espalda y me ciega con mi pelo.

 

Que juguetón esta hoy el viento  y que niña hoy me siento.

      

 

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Una respuesta

  1. Betsi

    Grandiosas sensaciones… buscando perderse en el agitar del tiempo que juguetea ansioso en invitación a disfrutarle.. Dicen que los amigos son como las hojas, embellecen por temporadas y cuando termina su razón de ser se sueltan al aire en busca de nuevos hogares.Tu espíritu de niña contagió a mi niña interior y cierro los ojos buscando esas hojas de otoño ruidosas !!Abrazos y besitos !!Betsi.

    13 diciembre, 2008 en 20:35

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